Un diecisiete de noviembre- #17N- los estudiantes de la politécnica de Atenas decían:
«Nosotros los estudiantes de Centros de enseñanza Superior juramos en nombre de la libertad, luchar hasta el final para garantizar:
1. Las libertades académicas 2. El asilo universitario 3. La retirada de todas las leyes y ordenanzas represivas».
Nosotros reclamamos su legado y pedimos:
– No a la subida de tasas.
– Fuera el decreto de gobernanza y no a la reforma de la ley andaluza de universidades, democracia efectiva en la universidad.
– ¡Porque nuestro futuro no se vende, se defiende!, no a la reforma laboral.
¡Se huele la revuelta estudiantil! a la calle todos el 17 de noviembre!
¡Nadie en su casa! ¡Nadie en las aulas!, ¡todos a la calle!

Todo el tema de la crisis me recuerda un poco al drama que sufrieron muchísimas madres durante los años duros de la heroína, viéndose obligadas a apretarse el cinturón debido a las adicciones de sus hijos y sufriendo una tensión en casa por culpa de algo de lo que ellas no fueron responsables. Hipotecaron años de su vida por culpa de la droga.

Sin embargo aquí no hablamos de una juventud alienada,  fruto de la mayor reconversión industrial de la historia, que se enfrentaba a una sustancia de la que desconocía sus consecuencias, si no de la avaricia de unos pocos banqueros que han traído la crisis actual.

Por ello la UE obliga a Grecia, un país soberano (por el momento) a adoptar un brutal plan de austeridad que se carga, de hecho, las conquistas sociales de este siglo.

Frente a ello los griegos han hecho lo único que podían hacer, organizar la resistencia. Como sugería Bertol Brech: Cuando la verdad sea demasiado débil para defenderse tendrá que pasar al ataque.

Grecia marca el camino en dos sentidos: de un lado sabemos a lo que nos enfrentaremos, todavía más recortes sociales, que llegaran tarde o temprano; y de otro la fórmula con la que pararlo, la movilización concretada en una huelga general.

No hay que dejarse llevar por las imágenes de violencia, con la que la prensa critica la movilización. Violencia es su plan de ajuste.

Ellos solo pararán los recortes con nuestra ayuda. No solo por solidaridad o internacionalismo (que también), sino porque una victoria allí disuadirá bastante a nuestros políticos de hacer lo mismo aquí. ¡Es necesaria la unión de Europa contra el pacto del euro!

#consensodeminimos

Publicado: mayo 26, 2011 en Uncategorized

En las revoluciones hay dos clases de personas; las que las hacen y las que se aprovechan de ellas.

Napoleón Bonaparte

Me considero una persona bastante escéptica en muchas cosas, por ello cuando empezó todo lo del movimiento Democracia Real Ya, tuve pocas esperanzas en que canalizara en una gran masa crítica que se manifestara por nuestras calles. Por suerte me equivoqué y afloraron manifestaciones multitudinarias en todas las grandes ciudades españolas que desembocaron en masivas acampadas que todavía hoy perduran.

Éramos grupos bastante heterogéneos que, sin embargo, estábamos unidos por ocho puntos programáticos que daban contenido político a nuestro movimiento, armaban nuestra pequeña revolución.

Como no todo podía ser tan bonito, algunos gurús de internet (I, II, III) intentaron influir en el movimiento, intentaron quitarle en favor de una mayor apertura los puntos de soberanía económica que incluían los ocho puntos iniciales.

Esto no tendría mayor importancia si no fuera porque la mayor acampada del país aprobó ayer un consenso de mínimos en el que no se mencionaba ni al paro ni a la crisis aprovechándose de una legitimidad que le otorgaron los medios no la gente.

Lo que verdaderamente nos unió fue el rechazo a esta crisis y a sus consecuencias, la reacción contra el mañana sin futuro que nos espera a la juventud (y no solo a ella), al paro y los recortes sociales. Este espíritu se reflejaba (con sus lagunas, claro esta) en los 8 puntos iniciales.

Sin embargo, una minoría decidió que el paro y la crisis no eran los problemas principales que nos asolan, si no la falta de democracia. Hemos cambiado el lo queremos todo, por un consenso de mínimos que solo trata reformas parciales de la calidad democrática.

Pese a la enorme injusticia que supone para algunas formaciones políticas la ley electoral ( esta relega a IU a ser la sexta fuerza en el Congreso en número de escaños aunque ha sido la tercera formación más votada (963.040 votos) ), la protesta no puede quedar ahí, es necesario medidas valientes contra la crisis y los recortes sociales que vivimos.

Tenemos una responsabilidad histórica, los cinco millones de parados nos exigen que luchemos con todas nuestras fuerzas para forzar el cambio real, por encima de la realpolitik que impone el bipartidismo español.

De tanto querer incluir nos hemos quedado sin nada por lo que luchar, por tanto incluir hemos aceptado hasta el discurso de los políticos contra el que combatíamos. Yo seguiré luchando contra la crisis y sus consecuencias y por ende contra el capitalismo que nos oprime. ¿De que lado estas tú?

Como decía un gran hombre: Revolución es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas.


“El aleteo de una mariposa en Londres puede desatar una tormenta en Hong Kong”,esta frase define a la perfección lo que se conoce como efecto mariposa. En términos de dialéctica hegeliana: ” pequeños cambios cuantitativos dan lugar a un cambio cualitativo” Para cambiar el mundo a veces solo es necesario un pequeño gesto (uno grande no está mal).

Si sois como yo asiduos a los bares y las revoluciones, seguro que alguien os ha dicho eso de ahí arriba. la traducción práctica es: vivo tan bien que me la suda todo.

Pero, ¿Tiene algo de validez ese argumento?

En Francia, Italia, Grecia, Portugal o Reino Unido vemos masivas manifestaciones de estudiantes y trabajadores contra la crísis económica, la pregunta que todo el mundo se hace a continuación ¿Por qué no en España?

Desde la pérdida en el 98 de Cuba y Filipinas, se cultiva en España un pesimismo antropológico que  supera, incluso, a las ideologías. Este pesimismo, bien alimentado por las élites de poder, nos lleva a pensar que tenemos lo que nos merecemos, que un cambio político es imposible y demás patrañas.

No hay causas objetivas que justifican esta afirmación. Cultural, política y económicamente somos muy similares a nuestros vecinos europeos, sin embargo, en el Estado Español, la oligarquía ha dado con la tecla, el complejo de inferioridad. Además los medios de comunicación de masas han dado con la tecla, mostrar lo peor que tiene la juventud y la sociedad española (sucesos, botellonas, drogas) y ocultar cualquier conato de resistencia.

Dicen que en España de cada 10 cabezas, 9 embisten y una piensa, aplicaos el cuento y embestid más, que hay demasiado derrotista suelto.

PD: No estoy justificando el españolismo-cárcel de pueblos por ningún lado

Las ideologías ya no son lo que eran. Si no, no se explica ver a González Pons, en una manifestación en favor del pueblo Saharaui, o al Partido Socialista apoyando la muerte de los convenios colectivos y a los sindicatos pactando una jubilación más tardía. La postmodernidad, nos dicen, ha destruido las barreras entre estados, entre ricos y pobres, creará una sociedad más multicultural, acabará con la historia…

Sin embargo, las únicas barreras que se han destruido han sido las de los capitales financieros, la diferencia entre ricos y pobre es mayor, los partidos racistas campan a sus anchas, sigue habiendo lucha de clases.

Hoy quien defiende un modelo político con coherencia es tachado de dogmático, de cerrado, de sectario, lo que vende es la flexibilidad, también en los principios. Las ideas se han convertido en algo identitario, se es de una ideología por tradición y no por apoyo a unas políticas determinadas.

Decía Juan José Millás que hemos inventado el tabique, sí, pero lo hemos inventado mal porque separa poco. Habría que añadir, vivimos en un loft ideológico. Los tabiques pasaron de moda.

Sobre Derecho y Socialismo

Publicado: febrero 14, 2011 en Reflexiones ML- frikis

El derecho es la voluntad de la clase dominante erigida en ley

Karl Marx y Friederich Engels: El Manifiesto Comunista: 1848

El presente artículo sirve como réplica razonada sobre algunos particulares al publicado por el compañero Daniel Adam, en rebelión el 13 de febrero titulado El Derecho y la Construcción del Socialismo[1] y que a mi parecer contiene ciertos contenidos polémicos.

Estado de la cuestión y consideraciones preliminares.

Existen muy pocas cuestiones en que la ciencia oficial esté de acuerdo al 100%. Con la filosofía pasa más de lo mismo, ni siquiera la propia realidad empírica se considera un anatema (recordemos a Descartes y su discurso del método). Sin embargo fuera de toda sospecha está la noción del cambio, que describiera Heráclito con su máxima “nada es todo fluye”. Hegel sistematizó con su método dialéctico esta idea mediante la oposición entre tesis y antítesis que dan origen a una síntesis superadora.  Finalmente Marx “limpia” de idealismos la teoría hegeliana sustituyendo el Zeitgeist (espíritu del tiempo) como motor del cambio, por la terrena idea de la Lucha de Clases. Como estudio del cambio en las relaciones con los medios de producción, la historia adquiere un matiz científico al encontrar una línea de interpretación atemporal, que sólo cesará, cuando la humanidad llegue al último estadio de su desarrollo: El Comunismo, establecido una vez se haya acabado con el Estado, la propiedad y las clases sociales. En palabras del propio Marx: en la producción social de su vida los hombres establecen determinadas relaciones necesarias e independientes de su voluntad, relaciones de producción que corresponden a una fase determinada de desarrollo de sus fuerzas productivas materiales. El conjunto de estas relaciones de producción forma la estructura económica de la sociedad, la base real sobre la que se levanta la superestructura jurídica y política y a la que corresponden determinadas formas de conciencia social. El modo de producción de la vida material condiciona el proceso de la vida social política y espiritual en general. No es la conciencia del hombre la que determina su ser sino, por el contrario, el ser social es lo que determina su conciencia.[2]

El derecho, por tanto, se configura como síntesis de los conflictos surgidos por la imposición de un determinado modo de producción y por la superestructura que lo sustenta. En palabras del desaparecido profesor de la Universidad Pablo de Olavide, Joaquín Herrera Flores: Lo jurídico está para garantizar un conjunto de valores hegemónicos a partir de los cuales se afirma lo que la sociedad debe ser y lo que los individuos y grupos deben hacer para poder obtener los bienes necesarios para una vida digna[3]

No cabe según esta lectura interpretaciones iusnaturalistas propias de la ilustración que establezcan una serie de derechos y leyes inherentes al propio ser humano, pues estas vienen determinadas por lo económico.

Los límites del positivismo en la dictadura del proletariado.

Que las elecciones de los miembros que servirán como representantes del pueblo en asamblea, deben ser libres; que todos los hombres que tengan suficiente evidencia de un permanente interés común y vinculación con la comunidad, tengan derecho al sufragio, y no se les puede imponer cargas fiscales a sus propiedades ni desposeerles de esas propiedades, para destinarlas a uso público, sin su propio consentimiento, o el de sus representantes así elegidos, ni estar obligados por ninguna ley que ellos, de la misma manera, no hayan aprobado en aras del bien común.

Artículo 6 Declaración de Derechos de Virginia (1776)

Numerosos siglos de filosofía burguesa se han ocupado de legitimar al Estado y explicar los orígenes de la sociedad civil. Uno de los lugares comunes para la ideología burguesa, es desde luego, la célebre ficción del “contrato social”, por medio del cual los súbditos pasan de un estado natural a un estado civilizado. Encontramos aquí el un círculo vicioso, la ficción del contrato social predispone de antemano lo que es o debe ser su resultado, su desenlace final: la presencia de individuos que actúan según las reglas de un orden racional civilizado.[4]

Al realizar la revolución la clase obrera rompe de facto el derecho burgués, se empodera y ocupa un papel en lo político que no estaba predeterminado en el ordenamiento jurídico. Se rompe pues el trilema clásico de derechos de la ilustración (derechos a la vida, libertad y propiedad) que  depende casi en exclusiva de la existencia de la propiedad.

¿Cómo realizar entonces cambios reales en los medios de producción, si estos chocan con el sacrosanto derecho de propiedad?

Para empezar la teoría de la separación de poderes solo es válida, en un contexto de lucha de élites políticas (Parlamento VS Poder Regio o Partido A VS Partido B en las democracias actuales) El poder en el socialismo es unidireccional  proviene del impulso revolucionario y tiene como principal cometido de iniciar la transición al comunismo.

Marx y Engels analizan los poderes gubernativo y legislativo. Por un lado, el poder gubernativo, no es otra cosa que la “administración que se desenvuelve con el nombre de burocracia” en donde supone la “autonomía” de la sociedad civil mediante las corporaciones.  Por otra parte, el poder legislativo, en su elemento gubernamental, la individualidad inaccesible del monarca se ha concretado en cierto número de personalidades limitadas. Además, del poder de organizar lo general es el poder de la constitución que aunque es una parte de ella debió aquél existir antes, puesto que la constitución se halla fuera de alcance del poder legislativo; pero, indirectamente, el alcance del poder legislativo puede modificar la constitución.[5]

Lassalle identificó muy bien los componentes de una constitución al afirmar que para la creación de las Constituciones, debe tenerse en cuenta “los factores de poder”. Éstos podrían ser la monarquía, la aristocracia, la gran burguesía, los banqueros, la conciencia colectiva y la cultura general; la pequeña burguesía y la clase obrera. La Constitución va a ser entonces, la suma de los factores reales de poder que rigen en ese país.[6]

La creación fáctica de derecho desde la toma misma del poder.

La burocracia es la fuerza conservadora más peligrosa si se independiza de las masas.

Antonio Gramsci: Cartas desde la Cárcel

En una revolución exitosa pueden  destacarse 2 fases: 1) La toma del poder: en esta fase se produce una confrontación de ideas sobre el matiz de la revolución, y se elimina los últimos focos de resistencia del antiguo orden establecido. 2) La consolidación del poder revolucionario.

En la experiencia de la Revolución Rusa podemos divisar un argumento que contradice el expresado por Daniel Adam, (Si la revolución triunfase mañana, lo primero que habría de iniciarse es un periodo constituyente. Y un periodo constituyente puede tardar meses, años. Tardará menos cuanto más definida esté de antemano la propuesta jurídica del socialismo, pero unos meses tardaría como mínimo.) ya que lo primero que hizo el congreso de los soviets fue aprobar Las Tesis de Abril, que funcionarían como constitución fáctica. Cuestiones como la reforma agraria, la reducción de la jornada laboral, el abandono de Rusia de la IGM o el derecho de las naciones a su autodeterminación chocaban frontalmente con el derecho burgués existente en Rusia, por lo que las Tesis de Abril es un nuevo derecho de facto que se convertirá en uno de Iure, con la promulgación de la Constitución de 1918.[7]

Conclusiones

Tenemos pues, que como hemos dicho anteriormente, la acción política del Estado, debe tener el cometido principal de cambiar la función de garante de propiedad que tiene. El Estado, para los marxistas, aparece como un producto del carácter irreconciliable de las contradicciones de clase, en palabras de Marx: la anatomía de la sociedad civil hay que buscarla en la economía política[8].  Por  tanto, aunque parte del articulado de los códigos legales existentes pueda ser válido, la interpretación de los mismos debe depender de los postulados con los que se legitime la revolución, el programa político. El derecho es un instrumento de cambio más en manos de la voluntad democrática de remover los cimientos de la acción estatal, no el único.

Por tanto antes de analizar si el derecho anterior es o no válido, deberíamos preguntarnos ¿qué tipo de revolución queremos? Si respondemos que una revolución que cambie radicalmente los medios de producción, quizá el derecho de los propietarios perjudique a nuestros intereses al aliarse con quien lo creó, la propiedad privada.

Bonus Track: Publicado también en Kaos en la Red, http://www.kaosenlared.net/noticia/sobre-derecho-y-socialismo


[2] MARX, Karl (1859) Contribución a la crítica de la economía política

[3] HERRERA FLORES, Joaquín (2005) La verdad de una teoría crítica. Seis decisiones iniciales y seis paradojas de los Derechos Humanos. Sevilla, Universidad Pablo de Olavide

[4] ZIZEK, Slavoj (1998). Porque no saben lo que hacen. El goce como un factor político. Editorial Paidós.

[5] MARX, Karl y ENGELS, Friederich (1846) La ideología Alemana. Ed en español: Editorial Progreso, Moscú, 1974

[6] LASALLE, Ferdinand (1848) ¿Qué es una constitución? (conferencia )

[7] KIRICHENCO, Denisvo (1960) La Ley del Estado soviético Moscú: Foreign Languages Publishing House, 1960.

[8] MARX, Karl. La Contribución a la Crítica de la Economía Política. Ed en español: Editorial Comares, 2004, Granada.