Eso no es una comedia. Es una tragedia
Albert Einstein
En las pirámides de población que se estudian en el instituto, y en algunas encuestas del INE y del CIS, se empieza a contar como adulto desde los quince años. Mirándonos a nosotros con quince años podremos comprobar que éramos bastante niñatillos, por lo menos yo. ¿Cuál es la razón de esto? Que se fastidiarían los intervalos si empezásemos a contar como población adulta a partir de dieciocho.
Algo así ocurre con las clases medias. A la hora de realizar una encuesta sería enormemente complicado para un entrevistador clasificar el enorme abanico socioeconómico que existe entre un trabajador no cualificado y el dueño de Botín. De ahí que se use la ficción de las clases medias.
¿Por qué las clases medias no son una clase social?
Empecemos definiendo una clase social. Clase social es una forma de estratificación social en la cual un grupo de individuos comparten una característica común que los vincula socioeconómicamente, sea por su función productiva o “social”, poder adquisitivo o “económico” o por la posición dentro de la burocracia en una organización destinada a tales fines. Estos vínculos pueden generar o ser generados por intereses u objetivos que se consideren comunes y que refuercen la solidaridad interpersonal. La formación de un sistema de clases depende del hecho de que sus funciones sociales sean, independientemente de la existencia de una vinculación orgánica, mutuamente dependientes a un marco social mayor. La clase se define de acuerdo a sus relaciones de propiedad sobre recursos y a sus fuentes de ingresos. En cada sistema socio-económico hay, por lo menos, dos clases antagónicas que suelen desarrollar conciencia social.[1]
Según esta definición, para considerarse clase social, debe existir condiciones socioeconómicas comunes (la clase en sí, según Marx), y ser conscientes de tener unos intereses comunes propios ( la clase para sí, según Marx). En la teoría marxista, las clases no se definen por su posición en escalas lineales de poder, prestigio o riqueza, sino por su función estructural en las relaciones de producción (es decir, de explotación). Las relaciones sociales de producción, que constituyen la estructura básica de la sociedad, están definidas por el uso y la posesión de los medios de producción, es decir, de aquellos bienes que no están destinados al consumo directo, sino que se utilizan para producir otros bienes. El control sobre los mismos, que es relativamente independiente del volumen del consumo, determina la evolución futura de la producción.
Las clases medias no pueden definirse como una clase social porque A) Sus integrantes no tienen la misma relación con los medios de producción: un dueño de una tienda es propietario de algo más que de la fuerza de su trabajo, un abogado no, y sin embargo, se consideran ambos clase media. B) No tienen intereses comunes distintos a los del resto de las clases. No hay problemas que afecten solo a la clase media. Dependiendo del contexto se alinearan con los ricos o con los trabajadores.
Entonces, ¿Por qué se insiste en esa ficción? Alimentando la ilusión de la clase media se genera una engañosa paz social, pues nadie se siente oprimido ni opresor (hay otros que están peor que tú) y se inscribe al sujeto dentro de un grupo sin cohesión ninguna, eliminando la posible ayuda solidaria con otros miembros: la conciencia de clase.
El abandono de la conciencia de clase por parte de quienes estamos debajo de la pirámide social, es una de las causas de la situación actual. Es difícil afrontar el recorte actual de derechos sin una solidaridad clasista, frente a la imposición de los mercados, y recuperarla le corresponde a la izquierda y a los sindicatos. La pelota está en nuestro tejado.